INICIO | Publicado en la sección de Físcal | Ene 17, 2012 - 6:18:12 PM
Autor: Pablo M. Ibáñez Carranca
Área
Fiscal
El derecho fiscal en nuestro país, se ha caracterizado ya desde hace varios
años por ser un derecho inestable e inconsistente, en donde el constante cambio
de las “reglas del juego” ha creado entre los contribuyentes un estado de
desconfianza hacia las autoridades hacendarias, provocando en los
contribuyentes muchas veces por desconocimiento una conducta evasiva o un pago
desproporcional de los impuestos.
La volatilidad en la legislación mexicana, la encontramos
en varios aspectos como es en las constantes modificaciones que se realizan a
las leyes fiscales año con año, así como, en la emisión desde hace ya varios
años de las llamadas “Resoluciones Misceláneas”, mismas que consisten en
disposiciones reglamentarias emitidas por la Secretaría de Hacienda y Crédito
Público, mismas que tienen un carácter de interpretación jurídica a algunos de
los lineamientos planteados en las reformas fiscales, las cuales adquieren su
validez en el momento en que son publicadas en el Diario Ofician de la
Federación, cumpliendo con lo preceptuado en el artículo 35 del Código Fiscal
de la Federación.
Esta inestabilidad y volatilidad en la materia tributaria se traduce en la
falta de planeación estratégica y ocupación auténtica por crear una reforma
fiscal integral, ya que el Estado, en su función recaudatoria, es notoriamente
ineficaz e incompetente, teniendo como consecuencia que su función
fiscalizadora se concentre en pocos contribuyentes, en impuestos
desproporcionales y constantemente cambiantes haciendo difícil el pago de los
mismos y logrando que los contribuyentes no cumplan debidamente con todas sus
obligaciones. Concluyendo que en nuestro país tenemos un sistema tributario que
desalienta la inversión por su extrema complejidad, discrecionalidad de la
autoridad y falta de una verdadera preocupación por los intereses de la
población en general.
Para lograr que la actividad fiscalizadora de las autoridades sea adecuada, se
debe de basar su recaudación en políticas fiscales y de percepción sólida,
mismas que se obtienen por medio de una reforma fiscal integral.
En los últimos años hemos visto que en la actividad fiscalizadora, las propias autoridades no realizan una actividad de revisión eficiente y adecuada a los contribuyentes, determinando sin un debido sustento créditos fiscales que los basaban fundamentalmente en presunciones. Eso conlleva a concluir que no hacen bien su actividad fiscalizadora.
Durante muchos años se ha dicho que México requiere
de una reforma fiscal integral de forma urgente, en donde nuestro poder
legislativo juegue un rol fundamental en la planeación y concentración de los
diversos agentes económicos que se encuentran en nuestro país, en donde se
proponga una reforma a largo plazo y con metas bien establecidas y no se busque
únicamente cumplir con el presupuesto que se tendrá para el siguiente año o
realizar de forma superficial enmendaduras a los errores de falta de análisis
y/o técnica legislativa.
Al hablar de reforma fiscal integral, debemos de entender que estamos en
presencia de una propuesta de recaudación tributaria sólida, constante,
equitativa y fácil de aplicar para los contribuyentes, en donde se regule y
legisle de forma detenida y debidamente estudiada para evitar que se dejen
lagunas o se tengan que hacer parches en la ley.
De igual forma, para que una reforma sea considerada como integral, se deben de tomar en consideración los siguientes puntos:
1.-Buscar las formas adecuadas para ampliar el número de contribuyentes.
2.-Emitir campañas de educación y concientización fiscal, en donde se enseñe a los ciudadanos desde chicos la importancia de que todos paguen sus contribuciones y de la responsabilidad y obligación que implica el cumplir con estos requisitos.
3.-Se debe de realizar un combate real a la economía informal y a la evasión fiscal por parte de los contribuyentes.
4.-Se debe de asegurar un sano gasto público debidamente planeado y consensado, logrando que este sea más eficiente y se busque la captación de recursos necesarios para cubrirlo.
5.-Buscar combatir la impunidad y la corrupción.
6.-Revisión y adecuación de las tarifas y bases de los impuestos, haciéndolas equitativas y progresivas mediante la ampliación de sus rengos.
7.-Diseñar mecanismos que estimulen la inversión y el empleo, buscando si es posible, mediante estímulos fiscales y no mediante exenciones el crecimiento del padrón de contribuyentes.
8.-Organizar la seguridad jurídica de los contribuyentes, adoptando medidas de protección y de claridad en sus obligaciones.
9.-Simplificar en lo posible el aspecto fiscal mexicano, buscando la estabilidad, certeza jurídica, transparencia y permanencia de las leyes fiscales.
10.-Revisar y organizar las competencias fiscales de los diferentes órganos de gobierno.
11.-Tener aranceles competitivos internacionales, destrabando las medidas burocráticas innecesarias para obtener mayor inversión en nuestro país.
El observar los puntos antes mencionados, hace que podamos estar en presencia de una reforma fiscal integral, fortaleciendo gradual, equitativa y progresivamente la recaudación, en beneficio de México.