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DIFERENCIA ENTRE COMISION MERCANTIL Y RELACIONES LABORALES
Ago 25, 2005 - 6:52:00 PM

En la actualidad preocupa a los patrones el hecho de ser demandados por personas que sin mantener una relación laboral con éstos acuden ante las Juntas de Conciliación y Arbitraje a demandar supuestos derechos que sólo corresponden a un trabajador.

Resulta que en la práctica cuando un patrón no tiene establecido un debido sistema de contratación para sus empleados y otro para las personas que le prestan servicios independientes de carácter ya sea civil o mercantil, pueden ser sujetos de demanda laboral y, lo que es peor, muy probablemente puedan ser condenados a pagar todas las prestaciones que por ley le correspondan a alguien que tenga la calidad de trabajador.

Es muy común, sobre todo en aquellas negociaciones donde se maneja el concepto de comisionista, que no se haga la distinción sobre la naturaleza de la relación jurídica, dado que ésta puede ser laboral o mercantil, pues la propia Ley Federal del Trabajo establece un capítulo especial sobre “los agentes de comercio y otros semejantes”, situación que muchos patrones desconocen, de tal forma que si no se encuentra debidamente establecida en una negociación la naturaleza de la relación de que se trate, es posible que traiga aparejado como consecuencia conflictos laborales de los cuales los patrones no estén prevenidos.

Por lo anterior es que se expresan estas refelexiones a efecto de establecer esas diferencias, con el ánimo de poder ayudar al mejor manejo de estas relaciones y evitar en la medida de lo posible la presencia de contingencias laborales innecesarias.

Desde el punto de vista mercantil, el Código de Comercio considera que la comisión mercantil es el mandato por medio del cual el comitente encarga a otra llamada comisionista la realización de uno o varios actos de comercio por propia cuenta y riesgo de aquél; por su parte, el comisionista realiza materialmente los actos de comercio teniendo el derecho de recibir una retribución por el ejercicio de su encargo, retribución que por lo general va en proporción a la utilidad que le resulte al comitente.

Por su parte el artículo 285 de la Ley Federal del Trabajo, establece que los agentes de comercio, de seguros, los vendedores, viajantes, propagandistas o impulsores de ventas y otros semejantes, son trabajadores de la empresa o empresas a las que presten sus servicios, cuando su actividad sea permanente, salvo que no ejecuten personalmente el trabajo o que únicamente intervengan en operaciones aisladas.

De la lectura del artículo 285 antes transcrito podría interpretarse que todo comisionista que presta sus servicios independientes de manera permanente, debe ser considerado como trabajador, concepto que nos parece desafortunado pues parece que la propia Ley deja al olvido que para que exista una relación laboral siempre deberá estar presente el elemento subordinación y, por el contrario, el precepto mencionado tolera como único elemento para exista relación laboral entre comisionista y comitente el de la prestación de servicios de manera permanente, lo cual resulta al mismo tiempo ilógico dado que no se encuentra prohibido, desde el punto de vista mercantil, que los contratos de comisión se refieran únicamente a un acto aislado, de tal forma que es posible celebrar un contrato de comisión mercantil sobre uno o varios actos de comercio los cuales no necesariamente deban ser aislados.

Al respecto, la Suprema Corte de Justicia de la Nación , con el ánimo de realizar la distinción entre el contrato de comisión mercantil y el de trabajo, ha considerado que para que exista una comisión mercantil deben reunirse los siguientes elementos:


A).- Que los actos realizados sean transitorios, aislados y que sólo accidentalmente creen dependencia entre el comisionista y el comitente;


B) Que la duración del contrato estuvo limitada al tiempo que era necesario emplear para la ejecución de los actos;


C) Que los actos verificados sean precisamente de comercio;  

D).- o en caso de no haber sucedido así, que las actividades contratadas no se hubieran realizado por quien alega ser trabajador, sino a través de personas contratadas independientemente por el comisionista.

Lo anterior no creemos que sea suficiente para poder distinguir entre estas dos relaciones, pues en primer término el Código de Comercio en ninguna de sus partes manifiesta que la comisión se refiera a actos aislados y de igual manera existen relaciones laborales determinadas, por lo que pueden estarse considerando actos aislados que no los hace diferentes. Que los actos verificados sean precisamente de comercio, tampoco es una distinción, según nuestro punto de vista, cualquier acto que tenga que ver con agentes de comercio, de seguros, vendedores, etc, tendrán relación directa con actos de comercio.

Creemos que para determinar si un contrato es de comisión mercantil o laboral debe atenderse al cluasulado que se haya establecido al inicio de la relación, y a los términos reales en que se efectúa la prestación de servicios. Es ilógico pensar que al celebrar una relación de carácter mercantil no nazca una relación de dependencia, pues se trata de un mandato el cual deberá ser realizado de acuerdo a los intereses del comitente, es decir, se manifiesta en un acto o una serie de actos que sólo accidentalmente crean dependencia entre el comisionista y el comitente, y dura sólo el tiempo necesario para la ejecución de los actos, mientras que el contrato de trabajo se caracteriza por la prestación de servicios personales mediante un salario y con una dependencia subordinada en todo momento de su realización, es decir va en función de las ordenes expresas del patrón, no tiene la facultad de decidir como en el mandato. Por lo tanto si el comisionista desempeña una labor subordinada de dependencia a la empresa siguiendo las instrucciones precisas para el desempeño de sus tareas, se le exige una intensidad en el desempeño de su trabajo, se encuentra bajo las ordenes de un jefe entonces tendrá el carácter de trabajador.

En este sentido no debe considerarse que la persona que expide recibos de honorarios este necesariamente desvinculada de la relación laboral, pues tal situación solo implica que existe una situación determinada de carácter fiscal, pero no destruye la situación jurídica que deriva de los hechos conforme a los cuales se prestaron los servicios.

Por último, consideramos importante recomendar a los empresarios que con el auxilio de sus abogados busquen la manera de integrar perfectamente la clase de relación que pretendan realizar, cuidando implementar en la medida de lo posible estrategias que le brinden seguridad a la empresa y no que impliquen grandes riesgos, sobre todo, aquellos que son de carácter económico y que resultan injustos.

“CONTRATO DE COMISION MERCANTIL, REQUISITOS QUE SE NECESITAN PARA ACREDITAR LA EXISTENCIA DEL, Y DIFERENCIAS CON EL CONTRATO LABORAL ”; Novena Epoca Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta Tomo: IV, Diciembre de 1996 Tesis: XX.64 L Página: 381 Materia: Laboral.


Mónica Grageda Jiménez
Ibáñez Parkman, S.C.
monicagj@iparkman.com.mx
Octubre 2004.



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